En defensa del programa de cribado de cáncer de mama y de la confianza en la sanidad pública
SINTESIS
El programa poblacional de cribado de cáncer de mama, aunque presenta áreas mejorables, funciona adecuadamente en la Región de Murcia.
La alarma generada en la región no obedece al mal funcionamiento del programa de cribado sino al bloqueo en la comunicación de los datos que ha mostrado el gobierno del PP más empeñado en la confrontación política con el gobierno central que en defender el programa y la solvencia de la sanidad pública.
La ADSP-RM exige que el gobierno del PP revierta inmediatamente este intento de desestabilización del sistema público de salud con transparencia, rendición de cuentas y refuerzo del programa donde se detecten áreas de mejora
La ADSP-RM desea trasladar un mensaje tranquilizador a todas las mujeres murcianas: el programa poblacional de cribado de cáncer de mama funciona adecuadamente en nuestra región, según los últimos datos publicados (2022), aunque con áreas de mejora como veremos.
Un programa de cribado con buenos resultados, aunque mejorable
Los informes consultados publicados hasta la fecha establecen que el programa de cribado poblacional de cáncer de mama es mejorable, pero obtiene resultados adecuados.
Nos basamos en varios datos para poder decir esto:
– Los datos de supervivencia del cáncer de mama publicados en febrero de 2025. De acuerdo con el informe Pronóstico del cáncer de mama en mujeres de la Región de Murcia a los 10 años del diagnóstico1, la supervivencia observada estandarizada por edad a 5 años para el periodo 2010-2020 alcanza el 84 %, y a 10 años el 73 %. En el estadio localizado (el más frecuentemente detectado en el cribado), la supervivencia a 10 años ha mejorado desde aproximadamente 66 % en 1990-1999 hasta 75,8 % en 2010-2020. Estos datos respaldan que el programa de cribado y el sistema asistencial asociado parecen estar contribuyendo a mejoras reales en el pronóstico del cáncer de mama en nuestra región.
– El último informe accesible sobre los indicadores de calidad del programa de cribado poblacional del cáncer de mama, “Indicadores de proceso y resultado. Bienio 2021-22”2, obtiene resultados adecuados con áreas de mejora:
o La tasa de participación en el programa de cribado de cáncer de mama en la Región de Murcia durante el bienio 2021-22 fue del 70,73 %, un valor que cumple el estándar mínimo aceptable establecido por las European Guidelines for Quality Assurance in Breast Cancer Screening, fijado en el 70 %.
o La tasa de estudios complementarios (pruebas solicitadas tras alguna duda diagnóstica en la mamografía) en el bienio 2021-22 se sitúa en el 3,36%, el límite inferior del rango aceptable para cribado sucesivo. Una tasa tan reducida puede tener una lectura positiva, ya que implica menos falsos positivos, menos pruebas invasivas innecesarias y menor ansiedad para las mujeres. Sin embargo, también requiere cautela: valores demasiado bajos pueden indicar criterios de derivación para nuevas pruebas excesivamente restrictivos
o Latasa de revisiones anticipadas (mamografías que se adelantan para hacerse antes de los 2 años correspondientes debido a alguna duda) en Murcia (4,52%) es notablemente superior al estándar nacional (1,98%). Aunque las revisiones anticipadas son una herramienta aceptada dentro de los programas de cribado, su uso debe ser limitado según las guías europeas.
o La tasa de detección de cáncer de mama del bienio 2021-22 (3,27‰) es inferior al estándar nacional de referencia (4,09‰ en 2017). Sin embargo, las tasas de supervivencia sugieren que el programa mantiene una capacidad adecuada para identificar los cánceres clínicamente relevantes y tratarlos con éxito.
o El porcentaje de tumores detectados con un diámetro menor de 2 cm junto con los carcinomas in situ alcanza en el bienio 2021-22 el 73,56%, un resultado excelente que supera ampliamente las cifras de los dos bienios anteriores (69,11% y 68,31%) y también la tasa informada por la Red Nacional de Programas de Cribado para 2017 (67,99%). Este indicador es clave en la evaluación de un programa de cribado, porque refleja su capacidad para identificar tumores en fases muy tempranas, cuando el tratamiento es más eficaz y la supervivencia a largo plazo es mayor. El hecho de que la Región de Murcia haya incrementado de manera sostenida la detección de tumores pequeños —por encima incluso de la media nacional disponible— sugiere que, más allá de los matices en otros indicadores, el programa mantiene una excelente capacidad para diagnosticar lesiones en estadios iniciales.
o La proporción de tumores detectados sin metástasis ganglionares alcanza en el bienio 2021-22 el 69,06%, un valor prácticamente idéntico al del bienio anterior (69,02 %) y superior al dato informado por la Red Nacional de Programas de Cribado para 2017 (64,02 %). Este indicador es fundamental porque la ausencia de afectación ganglionar constituye uno de los marcadores más sólidos de diagnóstico precoz y se asocia a mejores tasas de supervivencia y a tratamientos menos agresivos. La estabilidad en cifras tan elevadas sugiere que el programa mantiene una muy buena capacidad para identificar tumores antes de que exista diseminación regional.
o El tiempo de cribado refleja el intervalo entre la realización de la mamografía y la emisión del informe de resultados por la Unidad de Cribado. Durante el bienio 2021-22, el 50 % de las mujeres completaron este proceso en menos de 18 días y el 75 % en menos de 28 días, lo que indica un funcionamiento ágil del circuito cuando no existen hallazgos sospechosos.
o El tiempo de demora extra hospitalario mide el intervalo que transcurre desde que la mujer se realiza la mamografía de cribado hasta que es atendida por primera vez en la Unidad de Mama de su hospital de referencia. Es, por tanto, un indicador clave que refleja la fluidez del circuito diagnóstico tras un hallazgo sospechoso en el cribado, e integra todos los pasos previos al estudio definitivo o tratamiento. Durante el bienio 2021-22, el 50 % de las mujeres fueron atendidas antes de 32 días y el 75 % antes de 54 días. Estos valores superan claramente el estándar fijado en 22 días y representan las demoras más altas registradas en la historia reciente del programa. Ciertamente, este empeoramiento coincide con el periodo post-pandemia, marcado por una importante sobrecarga asistencial, retrasos acumulados y tensiones estructurales en los hospitales. Aunque el programa ha demostrado resiliencia en otros indicadores, estos tiempos de demora extrahospitalaria señalan la necesidad de reforzar la capacidad diagnóstica y reorganizar circuitos para recuperar los niveles de calidad previos y asegurar una atención oportuna y eficiente a las mujeres con hallazgos sospechosos.
o El tiempo intrahospitalario refleja el periodo comprendido entre la primera consulta en la Unidad de Mama y el inicio del tratamiento (cirugía, radioterapia o quimioterapia) para el cáncer detectado, incorporando tanto el tiempo de estudios diagnósticos como la espera hasta la intervención terapéutica. Durante el bienio 2021-22, el 50% de las mujeres iniciaron tratamiento en menos de 35 días y el 75% en menos de 46 días. Estos valores representan un ligero incremento respecto al bienio anterior —donde la mediana fue de 32 días—, lo que indica una moderada prolongación del proceso intrahospitalario. Este aumento, aunque no muy pronunciado, sugiere una cierta tensión asistencial en el periodo post-pandemia, probablemente vinculada a la acumulación de demoras y a la sobrecarga diagnóstica y quirúrgica en los hospitales. Aun así, los tiempos siguen situándose dentro de rangos clínicamente razonables,
El análisis detallado de los indicadores disponibles del Programa de Cribado de Cáncer de Mama de la Región de Murcia permite concluir que, en términos generales, el programa mantiene un funcionamiento sólido y una contribución significativa a la detección precoz del cáncer de mama en la región. Entre sus principales fortalezas destaca la elevada capacidad para identificar tumores en fases iniciales y las magníficas tasas de supervivencia. A pesar de las tensiones derivadas del periodo postpandemia, el tiempo total de cribado continúa en rangos aceptables (18 días de mediana), lo que indica que el circuito básico de detección precoz sigue funcionando adecuadamente.
No obstante, el análisis también identifica aspectos claramente mejorables. La participación en el programa, situada en el 70,73%, cumple el estándar europeo mínimo, pero continúa por debajo de la media nacional disponible, lo que limita el impacto poblacional del cribado y puede generar desigualdades en el acceso. Cualquier pequeña reducción en las tasas de participación podría poner en peligro todo el programa.
Asimismo, existe un patrón particular en el manejo radiológico, caracterizado por una baja tasa de estudios complementarios, una elevada proporción de revisiones anticipadas y una tasa de detección ligeramente inferior al estándar nacional. Este enfoque exige una vigilancia estrecha para asegurar que no se pierdan oportunidades diagnósticas. Sin embargo, las tasas de supervivencia observadas en la Región de Murcia sugieren que, aun con un modelo de lectura menos intervencionista, los casos clínicamente relevantes están siendo detectados de manera suficientemente temprana y tratándose con éxito.
Hay que destacar el incremento significativo de los tiempos extrahospitalarios e intrahospitalarios durante el bienio 2021-22. Este aumento, puede estar vinculado al periodo postpandemia y a la sobrecarga asistencial acumulada, sugiere la necesidad de reforzar y reorganizar los circuitos diagnósticos para evitar que estas demoras se cronifiquen. Aunque los tiempos siguen siendo clínicamente manejables, resulta esencial abordar esta tendencia para mantener la calidad asistencial y asegurar que la detección temprana continúe contribuyendo a los excelentes resultados de supervivencia observados en la región.
Otro aspecto relevante es que el programa no dispone de algunos indicadores importantes: tasa de cánceres de intervalo (casos diagnosticados entre una mamografía negativa y la siguiente ronda de cribado; si la tasa es alta, puede indicar un exceso de falsos negativos aunque también una progresión rápida de tumores indetectables o de muy rápido crecimiento), falsos negativos (mamografías informadas como normales en mujeres que desarrollan cáncer poco después; informa sobre errores de interpretación, calidad de imagen o limitaciones tecnológicas), sensibilidad global (capacidad del cribado para detectar cáncer cuando existe) o estadios al diagnóstico diferenciados por vía de detección (compara entre tumores detectados en cribado vs detectados fuera del cribado; los tumores detectados en cribado deben ser de estadio más temprano y, por tanto, demuestra que el cribado produce una sobrevida real y reduce la tasa de tratamientos agresivos)
Es evidente que, como en cualquier programa asistencial, pueden aparecer errores o disfunciones en algún momento: lecturas incorrectas, tiempos de atención muy prolongados, etc. También, en este clima de desconfianza generado, es posible que algunas mujeres interpreten situaciones inevitables (como el cáncer de intervalo, el que aparece entre dos mamografías) o esperas más prolongadas, pero dentro del rango de aceptabilidad, como fallos cuando no lo son necesariamente. Lo importante es disponer de sistemas que permitan detectarlos, analizarlos y corregirlos si se deben a una deficiencia, impulsando acciones de mejora que prevengan su repetición. Invertir en control de la calidad y la seguridad del paciente es tan esencial como realizar las mamografías de manera técnicamente correcta.
En conjunto, en nuestra opinión, el programa de cribado de cáncer de mama de la Región de Murcia presenta resultados sólidos en detección precoz y supervivencia, aunque con aspectos mejorables que deben ser abordados. Calidad, seguridad, transparencia y rendición de cuentes son los pilares sobre los que se sostiene la confianza ciudadana y la mejora continua del sistema público. La calidad y seguridad siempre es mejorable. La transparencia y la rendición de cuentas, en este caso, está siento muy deficiente.
Una alarma evitable que debilita la confianza en sistema público y favorece a la medicina privada
La preocupación generada estas semanas no proviene del funcionamiento del programa (además del estudio de los informes existentes hemos consultado percepciones de informadores clave: radiólogos expertos, médicos de familia y epidemiólogos) sino de la falta de respuesta del Gobierno regional a los requerimientos formales de información sobre cobertura, rendimiento y resultados. Esta opacidad, unida a una estrategia de confrontación permanente con el Gobierno central, ha trasladado incertidumbre a la población y sembrado dudas infundadas sobre un servicio público esencial.
Es muy grave que esta estrategia política del gobierno regional pueda erosionar la credibilidad del programa y generar incertidumbre en el conjunto de profesionales implicados. La experiencia de otras comunidades —como Andalucía— demuestra que cuando los gobiernos generan desconfianza hacia los programas públicos, muchas mujeres se ven empujadas hacia la sanidad privada, debilitando la red pública, fragmentando la atención y deteriorando la equidad. Ese desprestigio parece, en parte, alentado por las autoridades, más interesadas en fomentar la sanidad privada que en proteger y defender la sanidad pública y a sus profesionales lo que puede tener consecuencias profundas y duradera en el desarrollo del propio programa.
La desconfianza daña el cribado
La disminución de la cobertura del programa público de cribado de cáncer de mama y el aumento de mamografías realizadas por iniciativa individual, fuera del circuito organizado, constituyen un problema grave de salud pública. El cribado solo es efectivo cuando se realiza de forma poblacional, estructurada y coordinada, siguiendo estándares de calidad y garantizando la equidad del acceso. Cuando las mujeres se ven empujadas a abandonar el programa público y recurren a mamografías “por su cuenta”, el sistema pierde eficacia y se generan consecuencias negativas de gran alcance.
En primer lugar, se rompe la lógica del cribado organizado. La efectividad del programa depende de un seguimiento sistemático de todas las mujeres en la población diana, con invitaciones periódicas, doble lectura de mamografías, auditorías de calidad y circuitos claros de derivación. La potencial salida de parte de la población afectaría a las tasas de participación del programa lo que impediría mantener los estándares y reduciría la capacidad real de detección precoz.
En segundo lugar, realizar mamografías fuera del programa aumenta el riesgo de falsos negativos y falsos positivos. El cribado organizado cuenta con protocolos estrictos y con sistemas de control de calidad que no siempre existen en la práctica privada o en exploraciones individuales aisladas. Ello puede traducirse en cánceres no detectados a tiempo o en pruebas y biopsias innecesarias que generan ansiedad y sobrecarga asistencial.
Además, cuando las mujeres acceden a mamografías de forma aislada, sin coordinación con el sistema público, se pierde trazabilidad y continuidad asistencial. El programa ya no puede garantizar que los resultados se comuniquen a tiempo, que las mujeres vuelvan en la ronda correspondiente ni que se cumplan los intervalos adecuados de cribado.
A ello se suma la generación de desigualdades sociales en salud. Cuando el programa público se debilita, la participación queda sesgada hacia mujeres con mayor nivel socioeconómico, mientras que las más vulnerables quedan desprotegidas. La sanidad privada gana peso, pero la equidad en el acceso disminuye.
Finalmente, la reducción de la cobertura pública deteriora la capacidad del sistema para obtener datos fiables, analizar resultados, identificar brechas de calidad y planificar mejoras. Sin información completa y trazable, no hay salud pública efectiva.
En conjunto, estos factores muestran que la pérdida de cobertura del programa público y el desplazamiento hacia la sanidad privada no solo perjudican la capacidad de detección precoz del cáncer de mama, sino que también debilitan la cohesión del sistema sanitario, aumentan las desigualdades y reducen la calidad global de la atención.
Cambios de proveedores
Recientemente (2025), la Región de Murcia ha acometido un cambio relevante en la provisión de mamografías de cribado, con la finalización de convenios históricos —como el mantenido con la AECC durante más de 30 años en algunas áreas— y la adjudicación de un nuevo contrato para servicios de mamografía digital 2D, dotado con casi siete millones de euros hasta 2028 y con exigencias de digitalización y control de calidad acordes a los estándares europeos.
Esta transición, todavía en fase de implantación, ha generado tensiones operativas y listas de espera denunciadas públicamente4, lo que subraya la importancia de actualizar y reforzar el seguimiento de los indicadores de rendimiento diagnóstico y del proceso asistencial para garantizar que los cambios organizativos no afecten negativamente a la accesibilidad, la continuidad ni la efectividad real del programa de cribado.
Defendiendo el sistema público
En la Región de Murcia no podemos permitir que años de trabajo profesional serio, bien estructurado -aunque siempre, repetimos, mejorable con recursos, formación y sistemas de control- se vean dañados por una estrategia de desestabilización política por parte de los propios responsables de su gestión. La salud de las mujeres y la confianza en el sistema público deben situarse por encima de cualquier cálculo partidista.
El nuevo contrato de mamografías digitales 2D de cribado de cáncer de mama, según informa el gobierno3, dará cobertura a mujeres residentes en la Región en el Área de Salud I (Murcia/Oeste), Área de Salud II (Cartagena), Área de Salud III (Lorca), Área de Salud VI (Vega Media del Segura), Área de Salud VII (Murcia/Este) y Área de Salud VIII (Mar Menor). Las mujeres de las Áreas de Salud IV (Noroeste), V (Altiplano) y IX (Vega Alta del Segura) realizan los cribados en los centros públicos
Por ello, la ADSP-RM exige al Gobierno regional:
- Hacer pública de manera inmediata toda la información necesaria sobre cobertura, participación, tiempos de lectura, resultados e indicadores de calidad del programa. Un informe comprensible y detallado con los datos más actualizados posibles es fundamental para recuperar la confianza de la población, especialmente tras los recientes cambios en los proveedores de las mamografías.
- Es imprescindible abordar los problemas detectados: mejora de tiempos de respuesta, incorporación de indicadores ausentes, inversión en políticas de control de calidad y seguridad, actualización de los datos con informes comprensibles y periódicos, así como rendir cuentas con explicaciones claras a las mujeres que puedan percibir alguna deficiencia en el proceso.
- Exigimos la colaboración de forma plena y leal con el Sistema Nacional de Salud y el Ministerio de Sanidad en la implementación del Sistema de Información y Calidad de los Programas de Cribado (SICC).
La defensa de la sanidad pública implica responsabilidad institucional, transparencia real y un compromiso firme con la verdad. El programa de cribado de cáncer de mama en la Región de Murcia funciona, y esta polémica —bien encauzada— puede y debe servir para introducir mejoras, reforzar los sistemas de control de calidad y reducir tiempos de atención. Bienvenida sea toda oportunidad de mejora.
Lo que no puede aceptarse es que la administración sanitaria del Partido Popular, al haber convertido esta situación en un instrumento de confrontación política, siembre desconfianza entre la población, genere incertidumbre entre los profesionales implicados y debilite un programa que las mujeres interpretan es esencial para su salud. Esta estrategia erosiona la credibilidad de todo el sistema público, presiona a los profesionales implicados que están realizando un gran esfuerzo por mantener y mejorar la calidad asistencial y empuja a una parte de la ciudadanía hacia la sanidad privada, que aparece como la principal beneficiaria de este clima de confrontación e incertidumbre. Utilizar la salud pública como arma partidista es irresponsable y profundamente dañino para el conjunto del sistema sanitario, la propia efectividad de las estrategias de detección precoz y, en última instancia, la equidad social.
El hecho de que esta situación termine favoreciendo de manera tan directa al sector sanitario privado refuerza la sospecha de que estamos ante una estrategia deliberada de desestabilización de la sanidad pública. La generación de incertidumbre y la erosión de la confianza ciudadana en el sistema público y sus profesionales podría buscar producir un clima social favorable a la introducción de iniciativas privatizadoras presentadas como una solución a problemas creados políticamente.
