El cribado de cáncer de mama en Murcia: cuando el sistema falla a las mujeres

Hay momentos en los que los datos dejan de ser números y se convierten en una alerta ética. Eso es exactamente lo que está ocurriendo con el Programa de Cribado de Cáncer de Mama en la Región de Murcia (PCCM). Lo que durante años se presentó como una política pública consolidada, eficaz y rutinaria, empieza a mostrar grietas profundas. Y no se trata de desviaciones puntuales ni de problemas menores: hablamos de un patrón sostenido de bajo rendimiento, opacidad institucional y decisiones organizativas que pueden estar perjudicando directamente a las mujeres.

El problema no es técnico. Es, sobre todo político.

Un sistema que detecta menos y tarde

El objetivo de cualquier programa de cribado es sencillo: detectar precozmente el cáncer para mejorar el pronóstico y reducir la agresividad de los tratamientos. Cuando esto falla, el programa pierde su sentido.

Y eso es exactamente lo que indican los datos en Murcia.

La tasa de detección de cáncer con las mamografías programadas según el protocolo (cada dos años) es sistemáticamente inferior a la media nacional. En 2023, apenas 2,43 cánceres por cada 1000 mujeres cribadas, frente a casi el doble en otras comunidades.

Pero el dato más revelador no es solo cuántos cánceres se detectan, sino cuándo se detectan.

En Murcia, un 15,79% de los cánceres aparecen entre mamografía y mamografía programada (cáncer de intervalo), es decir, después de una mamografía previa que no los identificó.

Este porcentaje es el más alto de España y muy por encima de los estándares europeos.

Traducido a lenguaje claro: hay algunos tumores que estaban ahí… y no se vieron.

Los cánceres de inrervalo son inevitables pero cuando se encuentran con demasiada frecuencia, como es el caso, es que muchos ya estaban ahí y el sistema no los detectó cuando debía.

Esto no es una cuestión menor. Es el indicador más sensible de la calidad de un programa de cribado: su capacidad real de anticiparse a la enfermedad. Y en Murcia, esa capacidad está fallando.

El patrón oculto: menos pruebas, más incertidumbre

Cuando se analizan los datos en conjunto, emerge un patrón muy claro.

Por un lado, Murcia realiza menos pruebas complementarias (ecografías, biopsias) que la media nacional ante dudas en la mamografía.

Por otro, presenta una tasa altísima de revisiones anticipadas, es decir, mujeres a las que se les dice: “no está claro, vuelva antes, en seis meses (o doce meses)”.

Este modelo tiene consecuencias:

  • Se evita resolver la duda en el momento
  • Se traslada la incertidumbre a la mujer
  • Se retrasa el diagnóstico en demasiados casos (esta es la razón del elevado porcentaje de cánceres de intervalo detectados)

Es una medicina de espera, no de resolución.

Y cuando se espera demasiado, los cánceres que se hubieran diagnosticado antes aparecen más tarde, en revisiones adelantadas, esto es, fuera del circuito habitual del programa.

Una estimación incómoda

El diagnósticoes claro: se estima que, entre 30 y 35 mujeres por bienio, y unas 150–180 en la última década, podrían haber sido diagnosticadas tarde cuando, si el PCCM funcionara como la media nacional, esos tumores se habrían detectado antes. Eso supone aproximadamente un 10% de los cánceres detectados en el programa.

En una década, más de diez mil mujeres han sufrido revisiones anticipadas debido a dudas diagnósticas que en programas con mejor resolución inicial se habrían aclarado en el estudio de control ordinario.

Detrás de los números hay nombres, historias y trayectorias clínicas distintas:

  • Tumores diagnosticados en fases más avanzadas
  • Tratamientos más agresivos
  • Mayor impacto emocional por esperas evitables
  • Peor experiencia sanitaria

Esto no es una hipótesis abstracta. Es el coste humano de un sistema que no está funcionando como debería.

El problema de fondo: incentivos equivocados

¿Por qué ocurre esto?

Una de las claves está en cómo se ha organizado el programa.

El PCCM en Murcia se ha externalizado en gran medida a centros privados, con un modelo de pago que no incentiva la calidad diagnóstica.

El contrato es claro: se paga por mujer cribada, incluyendo todas las pruebas necesarias, pero sin compensación adicional por hacer más pruebas.

Esto genera un incentivo perverso: cuanto menos se profundice en el diagnóstico con pruebas complementarias cuando hay dudas, más rentable es.

En este contexto, no hacer una ecografía no es solo una decisión clínica: es también una decisión económica para el centro privado.

La prueba del algodón: lo público funciona mejor

El propio documento elaborado por la Alianza ofrece un contraste revelador.

En el Hospital de Cieza, donde el cribado se realiza en un entorno público integrado:

  • La tasa de detección es mucho más alta
  • Se realizan muchas más pruebas complementarias

Esto no es anecdótico. Es estructural.

Cuando desaparecen los incentivos económicos a reducir pruebas, mejora la capacidad diagnóstica.

La diferencia no está en las mujeres. Está en el modelo. Está en la privatización del sistema y la falta de control

Opacidad: lo que no se publica también importa

Si todo esto fuera poco, hay un problema aún más grave: la falta de transparencia.

Murcia no publica de forma sistemática indicadores clave como:

  • Tasa de cobertura (cuántas mujeres se hacen la mamografía del total que les correspondería)
  • Tasa de cánceres de intervalo
  • Tasas de pruebas invasivas
  • Evaluaciones completas de calidad

Algunos de estos datos solo han podido conocerse a través de informes técnicos difíciles de localizar.

Esto no es una omisión menor. Es un problema democrático: falta de   transparencia que, en este caso, como ocurre tantas otras veces, favorece los intereses privados

Sin datos accesibles:

  • No hay evaluación independiente
  • No hay rendición de cuentas
  • No hay posibilidad real de mejora

La opacidad no es neutral. Protege a un sistema que privatiza espacios cada vez mayores. No protege a las mujeres.

Un problema estructural, no coyuntural

El patrón descrito no es nuevo. Se repite desde hace más de 15 años.

  • Baja tasa de detección
  • Pocas pruebas complementarias
  • Muchas revisiones anticipadas con mamografías adelantadas

Esto indica que no estamos ante un fallo puntual, sino ante un problema estructural:

  • Organizativo
  • De contratos que favorecen los intereses privados  
  • De gobernanza: falta de control, falta de transparencia y falta de acciones de mejora cuando se detectan desviaciones. Han fallado muchos eslabones y durante mucho tiempo  

El problema es, por tanto, político.

La experiencia de las mujeres: el eslabón olvidado

Más allá de los indicadores, hay otra dimensión fundamental: la experiencia de las mujeres.

El programa:

  • Genera ansiedad por tiempos de espera demasiado largos (y parece que con las nuevas concertaciones privadas estos tiempos, según testimonios, han aumentado)  
  • Produce incertidumbre cuando no resuelve dudas en el momento
  • Puede erosionar la confianza en el sistema

Sin embargo, Murcia no dispone de procesos sistemáticos para evaluar la satisfacción de las usuarias.

Es decir: no se mide cómo viven las mujeres el programa.

En un sistema sanitario que presume de centrarse en el paciente, esto es difícilmente justificable.

Tecnología no actualizada, decisiones aplazadas

Mientras muchas comunidades han incorporado tecnologías más sensibles (como la tomosíntesis), Murcia sigue utilizando fundamentalmente mamografía convencional.

No se trata de una cuestión tecnológica aislada, sino de un indicador más de falta de actualización del programa.

En cribado, quedarse atrás tiene consecuencias.

La respuesta: una agenda política clara

Ante este diagnóstico, la Alianza plantea una agenda de cambio concreta.

No son propuestas abstractas. Son medidas operativas.

1. Transparencia real

  • Publicación inmediata de datos actualizados
  • Informes anuales
  • Indicadores clave accesibles

2. Calidad diagnóstica

  • Más pruebas complementarias cuando haya dudas
  • Adecuación de revisiones anticipadas
  • Mejora de la detección precoz

3. Gobernanza participativa

  • Comisión autonómica con profesionales y ciudadanía
  • Procesos deliberativos y transparentes

4. Perspectiva de las mujeres

  • Encuestas de experiencia
  • Incorporación de resultados en la mejora del programa

5. Actualización tecnológica

  • Plan claro para incorporar nuevas técnicas
  • Protocolos según riesgo

6. Atención primaria integrada

  • Participación activa en captación y seguimiento
  • Enfoque más personalizado

7. Recuperar lo público

  • Realización del programa en centros públicos
  • Contratos que incentiven calidad, no volumen

Más allá de Murcia: una cuestión de modelo

Lo que ocurre en Murcia no es un caso aislado. Es un ejemplo de lo que sucede cuando:

  • Se privatiza la provisión sanitaria
  • Se debilita la transparencia
  • Se desatiende la evaluación

El cribado deja de ser una política de salud pública y se convierte en una cadena de actos técnicos desconectados.

Y cuando eso ocurre, el sistema pierde su función esencial.

Conclusión: una responsabilidad ineludible

El cribado de cáncer de mama no es un servicio más. Es una de las intervenciones más sensibles desde el punto de vista sanitario, social y emocional.

Cuando funciona bien, reduce sufrimiento.

Cuando falla, lo amplifica.

En Murcia, los datos son claros:

  • Se detecta menos
  • Se detecta más tarde
  • Hay menos transparencia
  • Los malos datos persisten sin acciones de mejora

Y esto tiene consecuencias.

No estamos ante un problema técnico que requiera ajustes menores. Estamos ante una cuestión de grave responsabilidad política.

Porque en salud pública, lo que no se mide, no se mejora.
Y lo que no se mejora, acaba perjudicando a quienes más confían en el sistema.

En este caso, a miles de mujeres.

La pregunta ya no es si hay que actuar. Por supuesto que sí. La pregunta es por qué no se ha hecho antes.

El Infome técnico es accesible

Alianza Ciudadana por la Transparencia, Calidad y Equidad en el Cribado de Cáncer de Mama de la Región de Murcia.

La Alianza está conformada por organizaciones sociales, colectivos profesionales, entidades académicas y ciudadanía.

La Comisión de Coordinación de la Alianza que ha elaborado este documento está formada (en orden alfabético): Amnistía Internacional, Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de la Región de Murcia, Federación de Asociaciones de Barrio “Interbarrios” de Molina del Segura, Federación de Asociaciones de Vecinos Consumidores y Usuarios de Lorca y del Alto Guadalentín, Junta en Defensa de la Sanidad Pública de Cartagena, Sociedad Murciana de Enfermería Familiar y Comunitaria, Sumando Salud de Cartagena